¿Quiénes hacen empresa? Hay dos grupos de personas que destacan por su actividad empresarial: los migrantes extranjeros y los otros migrantes. Los que vienen del campo a la ciudad.
Las migraciones hacia América latina son famosas. Algunas destacan por su aporte al desarrollo empresarial y comercial en los países de destino. Muchas actividades económicas en el Perú y otros países han sido dominadas por las colonias de migrantes extranjeros.
En nuestros días están destacando otros migrantes: los que vienen del campo a la ciudad. Muchos peruanos se ven obligados a trasladarse a las ciudades en busca de mejores oportunidades. Algunos de ellos optan por hacer empresa. Y algunos de ellos, también, han logrado el éxito.
Sin embargo, la pregunta que podemos hacernos es... ¿y cómo lo hacen? ¿Cuál es la lógica y cómo emprenden sus negocios? Por su puesto no todos siguen el mismo patrón, pero existen algunas características que se repiten en la forma cómo emprenden.
Lo primero que hacen es identificar un sector donde desarrollar su actividad empresarial. Sueñan con el negocio propio y diseñan un plan para lograr que ese sueño se haga realidad.
El primer paso: aprender sobre el negocio. El método de aprendizaje es el de aprender haciendo. Entenderán que muchos de ellos son personas que difícilmente tengan estudios completos, de modo que las posibilidades de aprender bajo el sistema “formal” o regular (es decir Centros Ocupacionales, Institutos o escuelas) les es difícil y poco práctico para su propósito.
Muchos de ellos han encontrado una forma de capacitarse. Buscan empleo en una empresa “idéntica” a la que será su empresa. Así el futuro confeccionista buscará empleo en la fábrica de prendas de vestir. Las razones son básicamente dos: aprender del negocio e iniciar un proceso de ahorro.
Los empresarios aprenden haciendo. Aprenden en el negocio, en la práctica. De ese modo el futuro empresario no habrá leído, no le habrán explicado sobre el proceso productivo, sino que lo ha hecho. Lo ha practicado. Se ha equivocado. Ha corregido, a vuelto a practicar; ha aprendido.
Por otro lado, no son sujetos de crédito. No cumplen con las mínimas exigencias de los sistemas de financiamiento. Por lo tanto, esta posibilidad también le es vetada. Encuentran en el ahorro personal y familiar la única posibilidad de financiar sus actividades empresariales.
El siguiente paso del plan consiste en entender el funcionamiento del mercado que va a atender. Para ello insiste en el método de aprender haciendo: se dedica a la comercialización del producto que piensa desarrollar. De esta forma determina los precios, las calidades, los diferentes segmentos de mercado, los puntos de venta y sobre todo las preferencias y gustos de los clientes. Las ventajas siguen siendo el “aprender haciendo” y seguir ahorrando.
Cuando se siente seguro de que “tiene” y conoce su mercado y conoce el proceso productivo, decide empezar la aventura empresarial desde el lado de la producción. Para entonces, ya completó el requisito más importante de la actividad empresarial: conocer, “tener” y entender el mercado; para luego atenderlo. Esa parece ser una buena ruta para hacer empresa.
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