La pregunta es por qué algunos grupos de personas son propensos a desarrollar negocios. Existe suficiente evidencia para pensar que lo empresarial es cultural. Existen culturas que promueven el desarrollo empresarial entre sus integrantes. Crean un ambiente “pro” empresa. Desarrollan habilidades entre sus pobladores. En otras palabras existe una “cultura empresarial”.
Decimos que un grupo tiene una “cultura” es por que tienen comportamientos y pensamientos particulares. La comunidad empresarial de Perú y otras comunidades tienen rasgos comunes de pensamiento y comportamiento.
A lo empresarial lo distingue dos aspectos. La creatividad y la visión en perspectiva. Por definición lo empresarial tiene que ser creativo y debe proyectarse al futuro. Entonces, cultura emprendedora puede ser definida como el grupo de personas que tienen comportamientos y pensamientos creativos y una fuerte perspectiva de situar sus actividades con una perspectiva de futuro.
¿Cómo actúa la cultura emprendedora sobre la sociedad? Los ambientes que promueven lo empresarial actúan en dos esferas o niveles: A nivel de los individuos y, a nivel del entorno.
Todas las personas tienen conocimientos, talentos, habilidades, recursos materiales y otras características. Es natural que unas tengan más desarrolladas una características que otros. Así algunos tendrá mayores recurso económicos qué otros.
Cuando la cultura emprendedora actúa sobre un individuo desarrolla en él una característica fundamental para el emprendimiento: la habilidad de “ver” oportunidades. Una persona que ha recibido la influencia de esta cultura es un buscador de oportunidades de negocios. Esta con los ojos abiertos y muy atentos ante las posibilidades del desarrollo de negocios.
Cualquier programa de “empresariado” debe, en consecuencia, desarrollar en sus participantes esta habilidad que distingue a los empresarios.
Sin embargo, entenderán, que para facilitar el proceso de identificar ideas de negocio es necesario un ambiente propicio para desarrollar esas oportunidades. El sistema educativo, la “performance” económica, las leyes, el sistema judicial y otras instituciones son el complemento para el nacimiento y desarrollo de una empresa.
Un entorno propicio para lo empresarial es un entorno estable a largo plazo. La razón es que un entorno estable permite saber a que nos atenemos. Nos dan claridad y, lo más, importante: confianza.
Al contrario cuando tenemos permanentes cambios de reglas ese entorno es dudoso. No es “claro”. No es confiable. De modo que la persona que ha identificado una oportunidad de negocio se verá poco incentivada y desconfiada para ponerla en práctica.
Cuando la cultura emprendedora actúa sobre el entorno hace que esta sea estable en el tiempo. Las reglas estables en el largo plazo nos dan una perspectiva a futuro. Una visión de futuro, más o menos, clara y predecible. De ese modo será un ambiente propicio para desarrollar empresas y negocios prósperos.
Está claro que estos dos requisitos no pueden ir separados. Los dos deben actuar de manera conjunta y será posible crear empresas con futuro de crecimiento. Un entorno propicio sin personas que tengan identificadas las oportunidades de negocios no son nada útiles. Entenderán por qué ciertas políticas económicas de apoyo al desarrollo empresarial no dan frutos: no es sólo el financiamiento, no son sólo las políticas sectoriales, ni los subsidios, entre otras medidas, las que ayudan a las empresas. Se necesitan empresarios competentes, además.
Puede empezar creando un hábito positivo en su vida: desarrolle la capacidad de identificar oportunidades económicas. Es el primer paso para implementar un negocio.
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