lunes, 27 de agosto de 2007

Cuando nos quedamos sin empleo

En la presente era de la información los empleos son muy inestables. Muchas personas cambian con frecuencia de empleo. Mientras que otras no pueden conseguirlo. Vivian Forrest en su libro El Horror Económico dice que “peor que ser explotado es no ser explotable”

Desde inicios de la década de los noventa, en varios países, se implementaron programas de liquidación y privatización de empresas públicas. Por otro lado las empresas del sector privado que no eran competitivas se vieron obligadas a cerrar o en el mejor de los casos implementar programas de reestructuración.

Todo ello trajo como consecuencia despidos de los trabajadores de estas empresas. Las alternativas para que estas personas desempleadas puedan generar ingresos son básicamente dos: la de buscar un nuevo empleo o la de implementar una empresa económica.

Generalmente los primeros en salir de las empresas son los más “empleables”, es decir, aquellos que lograron más preparación mediante la educación formal. La razón: le cuestan más a la empresa.

Esta situación afectó a muchas personas. Prácticamente no existe familia de la clase media que no hubiera sido afectada por la perdida del empleo de uno de sus integrantes. La crisis del empleo es cada vez más notoria y las posibilidades de que esto cambie por lo menos en el corto plazo no son claras.

Los programas de privatización, liquidación, reestructuración, fusiones o absorciones de empresas no contemplaban otros beneficios que no fueran los incentivos económicos o la liquidación que por derecho corresponde a los trabajadores dependientes. Los resultados son muy conocidos. Las personas que salieran de las empresas con algunos ahorros vieron como estos se esfumaron.

Para algunos, el perder el empleo, puede ser la oportunidad (el sacudón que necesitamos) para un cambio drástico en nuestra vida. Volvernos empresarios. Ser empresario no significa, necesariamente saber o hacer ciertos conocimientos o procedimientos de lo empresarial. Es SER empresario: pensar, actuar y soñar como tal.

En lo empresarial es fundamentalmente equiparse de nuevas actitudes: respeto de compromisos, búsqueda de oportunidades, iniciativa, asumir riesgos calculados, informarse antes de actuar, confianza en si mismos; entre otras. Pero sobre todo perder el miedo. Seamos honestos no nos atrevemos a hacer empresa por el temor a fracasar. Pero no todos los temores son “paralizantes”. Hay uno que es sano: el temor que nos hace ser cuidadosos para tomar las decisiones, para calcular los riesgos, para actuar.

La confianza en si mismos es importante. Pero una confianza realista. Veamos nuestras posibilidades, seamos pacientes y perseverantes con el logro de nuestros objetivos. Tan malo como no tener confianza en sí mismo es ser temerario. Los empresarios no somos arriesgados. Primero medimos el riesgo y luego arriesgamos. Ese es un buen consejo.

No hay comentarios: