lunes, 27 de agosto de 2007

Motivaciones para hacer empresa

Se ha preguntado por qué las personas hacen empresa. Los motivos son dos: la gran mayoría esta motivada por la necesidad; y, otras, por que aprendieron a soñar desde pequeños con tener su empresa y ser independientes económicamente.

Algunas personas sueñan con tener un negocio. Estas personas tienen una motivación interna para crear su propia empresa. Tienen la visión de ser empresarios. Esa es su meta. Para ello se preparan y diseñan un plan y un modo de vida.

Otras, en cambio, se ven obligadas por factores externos a empezar alguna actividad económica. Las razones son diversas: perdida del empleo, no conseguir trabajo o cualquier otra similar. No sueñan con tener un trabajo. Se ven obligados por las circunstancias.

En conclusión quien inicia un negocio lo hace 1) por un factor interno: la visión de ser empresario o, 2) por un factor externo: las circunstancias como la falta de empleo, la migración y otros los obliga.

En cualquiera de los dos casos la decisión que se ha de tomar implica inseguridad. Por supuesto, esa inseguridad, es mayor en el grupo de personas que se ven obligadas a hacer empresa por un factor externo a su voluntad.

La inseguridad es normal cuando se produce un cambio. Las personas creamos un espacio de comodidad cuando desarrollamos una rutina. Pero cuando nos vemos obligados a salir de ese espacio de comodidad es que se produce por lo menos una situación de inseguridad. Inseguridad por lo nuevo. Por lo desconocido.

No es raro ver en el centro educativo de educación inicial, los primeros días del año escolar, niños llorando. Un niño que va por primera vez a la escuela es “obligado” a realizar un cambio en su vida. Del hogar tiene que ir a un lugar nuevo y desconocido: la escuela. El cambio produce dolor e inseguridad.

Lo mismo sucede cuando uno tiene que hacer cualquier cambio en su vida: cambiarse de colegio, o de ciudad, o de trabajo. Crea inseguridad. Lo mismo sucede con las personas que se ven obligadas a hacer empresa.

¿Será el negocio correcto? ¿Obtendré ganancias suficientes? Son preguntas frecuentes y justificadas de los futuros empresarios. Todo ello crea una fuerte sensación de inseguridad y angustia. Inseguridad y angustia que puede ser minimizada mediante la capacitación.

Ese es el valor más importante de la capacitación pertinente para el emprendimiento: nos ayuda a tener más confianza en las acciones y decisiones para formar mi propia empresa.

Las personas que sueñan con tener su propio negocio, también, necesitan un programa de capacitación para desarrollar, en ellos, una mayor seguridad y confianza. Los programas deben insistir en las características que distinguen a los empresarios. Mejor si estos empiezan a temprana edad.

Así la capacitación es una constante que debe acompañar al empresario en la medida que los cambios en la actividad empresarial son permanentes. Debemos estar preparados para los cambios y la capacitación nos dará la seguridad que necesitamos.

No hay comentarios: