lunes, 27 de agosto de 2007

Envió de dinero (remesas): la medicina que alivia pero que no cura

Publicado en “Gente de Minnesota”
Imagine, por un momento, no tener que enviar más dinero a sus familias. Y no por que no lo necesiten sino por que ellos están produciendo sus propios ingresos. “No des pescado sino enseña a pescar”, dice el refrán.

Una de las más grandes preocupaciones para nosotros los hispanos son nuestras familias que quedan en nuestros países. Esta preocupación se traduce en las penurias económicas que por falta de empleo sufren muchos de nuestros familiares. Es por ello que podemos ayudarlos de dos maneras: enviándoles dinero o ayudándolos a que vengan con nosotros.

Las posibilidades que nuestros familiares vengan es, por demás sabido, cada vez más difícil. Una serie de restricciones impiden que esto suceda. En consecuencia la mayoría de nosotros les enviamos dinero. La familia crece y la necesidades también. El dinero es insuficiente.

Es mucho dinero lo que los familiares envían a sus países. En algunos casos, las remesas, representan entre las principales fuentes de ingresos de los países. Mes a mes los envíos llegan a representar varios millones de dólares. Detrás de ese dinero existen historias de sacrificio. Las personas para ahorrar tienen que soportar una serie de privaciones a fin de poder enviar el dinero que tanta falta les hace a sus familias.

Las remesas y los envíos de dinero seguirán existiendo en la medida que nuestras familias necesiten este dinero para vivir o, simplemente, sobrevivir. De esta manera las familias reciben un alivio. No una solución para el problema económico que les aqueja.

Los envíos de dinero son como la medicina que alivia pero que no cura. Cuando existe la medicina usted esta aliviado. Pero que sucede si deja de tomar esta medicina, pues, sigue la enfermedad. Así, los envíos de dinero solo alivian el problema económico de nuestras familias. De ninguna manera son una solución.
¿Qué alternativas tenemos? Una muy interesante es que los envíos de dinero, a nuestras familias, se conviertan en dinero para invertir. Dinero para hacer más dinero. Si lo logramos no solo ya no tendremos que enviar más dinero a nuestras familias sino que ellos habrán aprendido a pescar. A generar sus propios ingresos. A generar su propio bienestar. A generar bienestar para nuestros países. A que el esfuerzo de enviar el dinero valga la pena.

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