El nombre de inmediato me cautivo. Me lo “regalo” un empresario que asistía a nuestros talleres de capacitación. Cuándo pregunte cuál era mi trabajo me dijo que regalar empresas. “Usted me regalo una empresa nueva, gracias a la capacitación que estoy llevando mi empresa es otra”
Pregunte a las personas que sentían cuando les dije “Regalo una Empresa”. A todos les llamo la atención. Me dijeron es un buen regalo. Pero luego se preguntaron de qué se trataba. ¿Acaso estas regalando tu empresa? ¿Es cierto que regalas una empresa? Fue la pregunta que me hicieron.
Pues sí, yo también recibí ese regalo. ¡Es un gran regalo! Sucede que en mi época de estudiante universitario mis expectativas laborales eran la de sacar el título de licenciado y buscar un empleo. La Universidad del Pacifico en Lima, Perú iniciaba un programa de fomento a las iniciativas empresariales entre sus alumnos y yo me inscribí.
No se por que razón esa idea la hice mía y me acogí al programa con entusiasmo y confianza. Tengo una empresa por 15 años y me defino como empresario. ¡Soy empresario! Muchas personas me dicen si es fácil o difícil hacer empresa en nuestros países, o me imagino, en cualquier otro. La verdad que no lo se. Ciento que para algunos es más sencillo que para otros; pero, en cualquiera, de los casos vale la pena. Sí vale la pena.
Por esas casualidades termine siendo especialista en temas de emprendimiento y entrenamiento de empresarios. Así funde mi empresa SYSA que ofrece “servicios de desarrollo empresarial”: capacitación y asistencia técnica. En nuestra empresa estamos convencidos de tres cosas: 1) nuestro trabajo es el mejor del mundo; 2) las personas tienen capacidad emprendedoras que necesitan ser descubiertas y potenciadas y; 3) que es posible empezar con lo que uno tiene y donde esta.
Creo que todos podemos hacernos ese regalo. Es cosa de actuar y perder los temores.
Pregunte a las personas que sentían cuando les dije “Regalo una Empresa”. A todos les llamo la atención. Me dijeron es un buen regalo. Pero luego se preguntaron de qué se trataba. ¿Acaso estas regalando tu empresa? ¿Es cierto que regalas una empresa? Fue la pregunta que me hicieron.
Pues sí, yo también recibí ese regalo. ¡Es un gran regalo! Sucede que en mi época de estudiante universitario mis expectativas laborales eran la de sacar el título de licenciado y buscar un empleo. La Universidad del Pacifico en Lima, Perú iniciaba un programa de fomento a las iniciativas empresariales entre sus alumnos y yo me inscribí.
No se por que razón esa idea la hice mía y me acogí al programa con entusiasmo y confianza. Tengo una empresa por 15 años y me defino como empresario. ¡Soy empresario! Muchas personas me dicen si es fácil o difícil hacer empresa en nuestros países, o me imagino, en cualquier otro. La verdad que no lo se. Ciento que para algunos es más sencillo que para otros; pero, en cualquiera, de los casos vale la pena. Sí vale la pena.
Por esas casualidades termine siendo especialista en temas de emprendimiento y entrenamiento de empresarios. Así funde mi empresa SYSA que ofrece “servicios de desarrollo empresarial”: capacitación y asistencia técnica. En nuestra empresa estamos convencidos de tres cosas: 1) nuestro trabajo es el mejor del mundo; 2) las personas tienen capacidad emprendedoras que necesitan ser descubiertas y potenciadas y; 3) que es posible empezar con lo que uno tiene y donde esta.
Creo que todos podemos hacernos ese regalo. Es cosa de actuar y perder los temores.
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